Desafíos y riesgos

Entre los desafíos y riesgos clave del codiseño con niñas y niños que sufren los efectos del desplazamiento por lo general destacan los siguientes:

  • Generar expectativas poco realistas

Si no se planifica con cuidado, el diseño participativo puede generar expectativas poco realistas entre los y las participantes. Puede producir un impacto negativo en cómo se sienten los y las participantes acerca del resultado final construido y los distintos actores que forman parte de la intervención. Por otro lado, los y las participantes pueden llegar a rechazar la intervención si sienten que sus opiniones no son tomadas en cuenta y que otros actores son los que están tomando las decisiones. En un contexto de desplazamiento, donde las personas muchas veces no tienen la oportunidad de expresar sus puntos de vista, se vuelve aún más crucial evitar la decepción en torno a la participación.

  • Imposibilidad de interactuar con las personas más vulnerables

El acceso a la comunidad y a los usuarios/as de una intervención de construcción puede ser mediado por diferentes fuentes y procesos. Lo anterior a veces puede suponer una limitación en la capacidad que tiene un proyecto para llegar a las personas más vulnerables, ya que los y las participantes pueden provenir de redes existentes que no incluyen a todos y todas los/las integrantes de una comunidad. En muchos casos, a modo de garantizar la inclusión de las personas más vulnerables es necesario asignar recursos importantes a la fase de divulgación destinada a los y las participantes. Sumado a esto, cuando se trabaja en situaciones de vulnerabilidad, puede que los niños y niñas carezcan de independencia y autonomía, algo que puede ser una respuesta de socialización por parte de sus cuidadores/as, quienes a su vez cuentan con poca libertad en su vida cotidiana.

  • No poder identificar, comprender y desafiar las dinámicas de poder

De forma similar al punto anterior, los procesos participativos han de identificar las dinámicas de poder existentes y apuntar a que se permita la participación equitativa de todas y todos las/los integrantes de la comunidad. No obstante, si la implicación participativa se limita a actividades breves y los facilitadores/ as que realizan dichas actividades no tienen experiencia previa ni conocimiento de la comunidad, será difícil identificar y potencialmente desafiar las dinámicas de poder existentes. Por lo tanto, la elección de un equipo de facilitadores con experiencia y conocimiento del contexto local es fundamental, especialmente en los contextos de desplazamiento, ya que a menudo los y las integrantes más vulnerables de la comunidad no tienen la oportunidad de participar en los procesos de toma de decisiones. El diseño participativo ofrece una oportunidad de desafiar tales condiciones y generar resultados positivos para las personas vulnerables y para la sociedad en la que viven.

  • No poder incluir a todas las personas

Es poco probable que todos y todas los usuarios/as puedan participar en el proceso de diseño participativo de las intervenciones de construcción. Una posible forma de abordar dicho desafío es seleccionar participantes que representen a los diversos grupos que viven en el área de intervención, incluso para proyectos principalmente dirigidos a las personas menores de edad. Las dimensiones de interés que deben considerarse, en cuanto a las identidades de las personas, varían de un contexto a otro, pero entre las que se pueden considerar están las siguientes: el género, la edad, la raza y el origen étnico, la habilidad, la religión, la nacionalidad, la sexualidad. Compete a los facilitadores/as y a los socios del proyecto garantizar que se tenga en cuenta la diversidad a la hora de seleccionar a los y las participantes. Existen distintas formas de incluir a los y las integrantes de una comunidad, ya que no todos y todas podrán participar en el proceso entero, pero pueden proporcionar comentarios en ciertos puntos clave. Las consultas públicas (que se presentan en la Parte 1) son una buena manera de ampliar la participación.

  • Cambiar la mentalidad de las personas hacia la participación de las niñas y los niños

En ciertos contextos, incluidas las comunidades afectadas por el desplazamiento, puede resultar complejo defender la importancia de la participación de las niñas y los niños, ya que no se les considera expertos. Por lo tanto, no siempre es tarea fácil demonstrar cómo los niños pueden contribuir a las intervenciones de construcción y mejorar el resultado final. La participación de los y las menores debe ser valorada por todos/todas los interesados/as para que se vuelva parte integral del proceso. Involucrar a padres y cuidadores/as puede ser una estrategia útil para lograr mejores resultados y al mismo tiempo mitigar dicho riesgo.

  • Política y barreras a la participación ciudadana

En ciertos contextos, donde la participación ciudadana no se valora ni se concede, y donde existen procesos jerárquicos de toma de decisiones, se pueden observar desafíos a la hora de obtener el apoyo por parte de quienes están en el poder para que se adopte el diseño participativo en las intervenciones de construcción.

  • Falta de voluntad de participar en proyectos a nivel local

Las personas desplazadas muchas veces tienen un fuerte deseo de regresar a sus hogares o mudarse a un país donde se les garantizaría el asilo. Esto puede resultar en bajos niveles de compromiso emocional con la comunidad de acogida y una falta de voluntad de participar en proyectos locales.

  • Falta de tiempo para la participación

Muchas personas desplazadas son jornaleros/as y su participación en proyectos comunitarios puede suponer una pérdida de ingresos. En ciertos contextos, esto también puede aplicarse a los y las menores cuyo trabajo contribuye a lo que gana una familia.

  • Limitaciones de tiempo y de presupuesto

Las organizaciones que trabajan en contextos de desplazamiento tienden a centrarse en las necesidades a corto plazo, lo cual a menudo da lugar a proyectos con un período breve de implementación. La financiación también suele ser limitada, ya que los donantes se centran en resultados más medibles, en lugar de los beneficios a largo plazo de los procesos participativos, más difíciles de medir. Dado que el diseño participativo puede ser un proceso de largo aliento, muchas veces se le deja de lado en un contexto en el que se priorizan las respuestas rápidas.

Se pueden formular argumentos análogos en torno a las limitaciones presupuestarias. En vista de que los procesos de diseño participativo pueden llevar mucho tiempo, es necesario que los presupuestos de un proyecto asignen los recursos adecuados para contratar y capacitar a los facilitadores/as del proceso de diseño participativo.

  • La participación puede ser perjudicial

¿Siempre es buena la participación infantil? En ciertos casos, la participación puede llegar a hacer más daño que bien. Trabajar con un grupo en particular dentro de una comunidad puede aumentar la segregación y las divisiones internas. Comprender el contexto local, la diversidad de personas y sus vidas es algo fundamental para poder planificar el proceso de codiseño (ver paso 5: Trasladar las ideas de las niñas y los niños a soluciones de diseño).

A pesar de las limitaciones, es importante involucrar a los niños y niñas en los procesos participativos y crear oportunidades de empoderamiento para que los y las menores puedan influir en las intervenciones de construcción. Esta guía práctica plantea formas de abordar estos desafíos clave y minimizar los riesgos, al tiempo que garantiza una participación significativa y un producto final sostenible.